Reciclaje

Reutilización de productos: hacia una economía sostenible

Los cálculos que ofrece la Huella Ecológica son claros: según el modelo económico actual, para que todos los ciudadanos del planeta pudieran vivir como un portugués de clase media harían falta varios planetas. De esto se infiere que en nuestro mundo no ha suficientes materias primas para conseguir un tren de vida «burgués».

No obstante, esta afirmación se realiza contando con que para disfrutar del bienestar occidental es necesario cambiar de coche cada cinco o diez años, de móvil cada dos y de ropa cada varios meses. ¿Qué ocurriría si aún viviendo a ese ritmo de consumo, los productos adquiridos fueran de reacondicionados? Es decir, si no hubiera que utilizar tantas materias primas del ecosistema utilizando las que ya están presentes en artículos de segunda mano.

Seguiríamos hablando de una economía de mercado pero no tan agresiva con el planeta y que reduciría enormemente la huella ecológica de los individuos. Algo así como un capitalismo de la «reutilización».

Es cierto que al día de hoy ya existen muchas iniciativas que unen a particulares para la compraventa de productos de segunda mano, pero todavía es algo anecdótico comparado con el comercio de artículos de primera mano y se centra en el entorno de los particulares.

Sin embargo, el concepto de «productos reacondicionados«, a todas luces, se ha convertido en un nuevo paso adelante en el sector del reciclaje y donde ya intervienen también empresas. De hecho, Amazon tiende su propia categoría para multitud de productos reutilizados como teléfonos móviles u ordenadores, sin duda los más vendidos actualmente. También ya hay un Día Mundial del Reciclaje y cada día somos más las personas que apostamos con adquirir estos productos. Funcionan o tienen la misma utilidad que los nuevos, son mucho más baratos y se evita tener que arrancarle a la tierra un pedazo más de su masa y cargarla con un residuo más que asumir.

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